SCIOLI SE GANÓ LA SUCESIÓN EN COMODORO PY

Cristina-y-Scioli1El gobernador bonaerense quiso probarle al kirchnerismo que es “confiable” y envió a sus operadores a trabajar arduamente para que la Cámara Federal desestime la denuncia de Nisman.

Son tiempos complicados para el kirchnerismo en la Justicia. Sus históricos operadores están “en baja”, simplemente porque la mayoría de ellos estaba relacionado de una forma u otra, con el ahora maltratado Antonio “Jaime” Stiuso. Así es, durante todo este decenio largo de gobierno K, las operaciones judiciales fueron llevadas a cabo por diversas personas que tenían un denominador común: Stiuso, que en definitiva era quien la resolvía los problemas judiciales al gobierno.

Por diversos motivos, muerte de Alberto Nisman mediante, el superagente fue despedido y cayó en desgracia y el poder de fuego de los K en Comodoro Py se resintió consecuentemente. Los chicos de La Cámpora que intentaron reemplazalos no resultaron muy eficientes: la mayoría son gente desconocida para los magistrados, demasiado joven y tal vez poco confiable. Y a su vez, las maniobras “sugeridas” resultan en la mayoría de los casos tan inverosímiles y ridículas, que los jueces no podrían avenirse a ellas ni aunque quisiesen.

Allí vio la ventana abierta el gobernador bonaerense Daniel Scioli. Porque en base a ciertas relaciones, él si ha conseguido un lobby confiable en el Poder Judicial. Y, tan menospreciado por el kirchnerismo de paladar negro en su intento por suceder a Cristina, tuvo la chace de demostrar que es un soldado, y que está en condiciones de garantizar la impunidad después del 10 de diciembre. Y además, que quiere hacerlo.

Por tanto, quienes llevaron el “diálogo” con los camaristas Eduardo Freiler y Jorge Ballestero, con el fin de que la denuncia de Nisman quedase sepultada, fueron nada menos que operadores que responden a Daniel Scioli. Carlos Stornelli por ejemplo, ex ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, en la primera gestión del motonauta, ha sido de acuerdo a las fuentes de Comodoro Py, el principal de esos operadores, pero no el único. Hay quienes relacionan a Guillermo Scarcella, hombre del sciolismo en Tandil, con el magistrado Rodolfo Canicoba Corral, al que diversos medios le han adjudicado el rol de mediador entre el gobierno y los tribunales federales. Dicen en aquellos pasillos haber visto una infrecuente regularidad de las visitas de Scarcella al despacho del magistrado en las últimas dos semanas.

Otro personaje cercano a Scioli al que le adjudican cierta participación en la operatoria sobre la Cámara Federal, es Diego Mazer, habitué de las reuniones en La Ñata, y yerno del gigante empresario del juego Sergio Grosskopf. Mazer se había vinculado con el camarista Ballestero en sucesivas reuniones armadas por el empresario del arte y propietario de la galería Zurbarán, Ignacio Gutierrez Zaldívar.

En definitiva, lo cierto es que Scioli consiguió probar su lealtad y su capacidad de evitar una catástrofe judicial para el kirchnerismo luego de su salida del poder, motivo más que suficiente para para que no se bombardee su precandidatura presidencial desde los despachos de la Rosada.

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