LIPOVETZKY, DE COMO TRABAJAR ES UN CAMINO

Lipovetzky acompañando a Rodríguez Larreta en la Feria
Lipovetzky acompañando a Rodríguez Larreta en la Feria “Masticar”

El legislador porteño Daniel Lipovetzky es candidato a diputado nacional por el PRO en Provincia de Buenos Aires, después de un único mandato en el legislativo de la Ciudad. El año pasado fue electo vicepresidente del Colegio de Abogados, se cargó sobre sus hombros la elección de Consejero de la Magistratura por el Interior, y fue clave en otras dos elecciones de letrados para el PRO.

Son muy pocos los casos de legisladores de la Ciudad que saltaron a la Cámara de Diputados de la Nación, dentro del espacio que conduce Mauricio Macri. Apenas se puede contar a Sergio Bergman, Paula Bertol y tal vez alguno más que la memoria de niega a recordar. Menos todavía, cuando se tenía la posibilidad de un segundo mandato en la Legislatura. La Constitución porteña habilita dos mandatos consecutivos y suele ser el recorrido habitual del “cursus honorum” en el partido amarillo.

Daniel Lipovetzky fue Secretario de Derechos Humanos en la primera gestión de Macri en la Ciudad. Abogado, platense, hijo de un histórico luchador de los derechos humanos durante la dictadura en la Ciudad de las diagonales, y especializado en derecho del Trabajo, resultó candidato a legislador en la misma elección en la que el líder del PRO fue reelecto Jefe de Gobierno, e ingresó al Poder Legislativo local.

Jamás abandonó su lucha por los derechos humanos, basta revisar la enorme cantidad de proyectos presentados en la materia en sus cuatro años como legislador, que culminaron con la iniciativa de una nueva ley antidiscriminación, elaborada en consenso con la legisladora del FpV, María Rachid, y aprobada unanimente por la Legislatura. Es la ley contra la discriminación mas moderna del país, de autoría de Lipovetzky y Rachid, dictada hace solo tres meses.

Pero además, en 2014 se convirtió en una pieza clave en la relación del PRO con los abogados. Cercano a Daniel Angelici que encabezó la alianza de “los amarillos” con la agrupación de profesionales Gente de Derecho que gobierna el Colegio Público de Abogados hace ya cinco períodos de la mano de su líder, Jorge Rizzo; Lipovetzky terminó siendo la representación el PRO en esa alianza que se impuso abrumadoramente allá por mayo de 2014, y el legislador ocupó un lugar clave que hoy detenta: vicepresidente de la entidad.

Un par de meses después, participó activamente en la elección de Consejero de la Magistratura de la Nación por el estamento de los abogados, en la que el frente GdG-PRO llevó a la victoria a la dupla Adriana Donato-Germán Garavano.

Su trabajo denodado y exitoso en esas dos elecciones, llevó a que se le encargase una epopeya complicadísima: la elección del Consejero de la Magistratura por los abogados, pero del interior del país. Lo que implicó la primera elección nacional del PRO con el sistema de distrito único, algo que solo sucede en una elección presidencial, de la que el espacio de Macri jamás había participado. Eso requería la fiscalización de unas 110 mesas repartidas por todo el país, desde Formosa a Río Gallegos, de Río Grande a Paso de los Libres; de El Dorado a Junín de los Andes. Una tarea titánica.

El PRO no ganó esa elección. Enfrentó al radicalismo que venía ganándola desde hace varios períodos con un aparato muy aceitado, y al Frente para la Victoria, que envió a votar hordas de abogados del Estado Nacional en todas las delegaciones del interior, de los Estados provinciales de los distritos que gobiernan y también de cada una de las municipalidades. Algo que jamás había hecho. Pero se hizo una elección extraordinaria con más de 4 mil votos que hubiesen alcanzado, por ejemplo, para ganar la elección anterior, la de 2010, por el mismo cargo.

Para rematar el año de elecciones entre los abogados, en noviembre se produjo la elección de representantes de los letrados al Consejo de la Magistratura porteño. Otra vez Lipovetzky fue clave: logró que la Legislatura sancione un proyecto de su autoría que había presentado dos años antes, que mejoró sustancialmente el modo en que los jueces deben regular sus honorarios a los abogados, ley que resultó fundamental para lograr los votos de los profesionales, en ese nuevo triunfo de la alianza GdD-PRO.

Por cierto que Lipovetzky no hizo todo esto solo, contó con el apoyo de Macri, de Horacio Rodríguez Larreta, y el respaldo constante, cotidiano e irrestricto de quien se transformó en su mentor: Daniel Angelici, el padre estratégico de todas esas victorias.

Lipovetzky ya se había mostrado inquieto en 2013, cuando el kirchnerismo intentó inconstitucionalmente modificar la forma de elección de los miembros del Consejo de la Magistratura para manipular definitivamente a la Justicia. Presentó un amparo pidiendo la inconstitucionalidad de la ley, y consiguió que el juez en lo Contencioso Administrativo Federal Pablo Cayssials, le hiciese lugar a la medida cautelar, impidiendo que la norma fuese aplicable, lo que dió tiempo a que la jueza electoral María Servini de Cubría dictase el famoso “fallo Rizzo”, dirimiendo directamente el fondo del asunto y decretando inconstitucional dicha ley, lo cual después, confirmó la Corte Suprema.

Ya en 2015, en la primera oleada de presiones del gobierno sobre el longevo ministro de la Corte Suprema Carlos Fayt, Lipovetzky consiguió la señal de respaldo mas contundente del Estado porteño: lo hizo declarar “Personalidad Destaca de las Ciencias Jurídicas” en la Legislatura, y acudió a entregarle la distinción junto al vicepresidente del cuerpo Cristian Ritondo y el de la Comisión de Justicia, Francisco Quintana.

Ayer, en el cierre de listas, Lipovetzky ingresó en el noveno lugar entre los candidatos a diputados nacionales del PRO por la Provincia de Buenos Aires, y si el macrismo obtiene más de 24 puntos en la Provincia, un piso mínimo para hacer una elección digna, el ahora legislador ocupará una banca en el Congreso de la Nación.

Muchos candidatos tendrán buenas historias para contar detrás de sus postulaciones, y de como llegaron a ellas. Pero la historia de Lipovetzky es más que buena, es la demostración que la política ofrece muchos caminos para llegar a espacios relevantes, pero lo más importante es que trabajar mucho y bien, manejarse con principios y ser buen tipo, es uno de ellos. Felicidades Daniel.

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