EL SISTEMA “DEMOCRÁTICO” QUE DEFIENDE CRISTINA

Que democráticos somos...guiño, guiño
Que democráticos somos…guiño, guiño

Ayer la presidenta se refirió a “los que quieren poner en duda nuestro sistema democrático” en referencia a los dirigentes opositores que buscan mejorar el modo de emisión del sufragio. ¿Quien hace vacilar el sistema?.

*Por Horacio Minotti. Director periodístico
*Por Horacio Minotti. Director periodístico

En cadena nacional la presidenta Cristina Kirchner dijo ayer textualmente: “A los que agravien, a los que descalifiquen, a los que quieran instalar el desánimo, a los que quieran poner en duda nuestro sistema democrático, dejémosle esa tarea a ellos”. Se refiere evidentemente a las múltiples denuncias de fraude, a quienes pretenden que no existan más urnas vacías, ni urnas quemadas, ni urnas con mas votos que electores, ni boletas robadas, ni boletas rotas, ni voto cadena, ni las decenas de subterfugios fraudulentos que se utilizan para vulnerar la voluntad popular.

La titular del Ejecutivo Nacional se refirió sin dudas a los dirigentes opositores, que pugnan por cambiar el modo de emisión del sufragio para evitar al menos, una porción de los mecanismos fraudulentos que hemos venido observando en los últimos procesos electorales. El sistema de boleta única no soluciona todo, por ejemplo, no evita la compra de votos con bolsones de comida, pero colabora en muchos otros aspectos, como evitar el robo de boletas.

Ahora bien, ¿pone en duda nuestro sistema democrático quien pide mejorar los mecanismos de emisión del voto para perfeccionar los niveles de respeto a la voluntad popular?. No veo como, parece más bien un aval cerrado al sistema. Variar la manera en que se expresa la preferencia del votante, no es un cambio de sistema político ni tampoco de sistema electoral, es apenas una modificación de un mero mecanismo.

Pero ciertamente, pone en duda el sistema democrático el que lo vulnera, el que no respeta la voluntad popular. Nuestro sistema es “representativo”, una democracia de representantes, si la selección de representantes esta viciada, el sistema completo no funciona, y quien conspira contra el mismo es el que produce los vicios, no quien pretende neutralizarlos. La presidenta y su séquito fraudulento, contaminan y ponen en duda el sistema. Porque si el resultado de la elección de mandatarios no refleja lo que en realidad el pueblo ha elegido, porque no ha podido por el motivo que fuese (porque las boletas para hacerlo no estaban, o porque quemaron las urnas con su preferencia dentro, etc.), el sistema es una ficción, y quien lo ha transformado en tal es quien ha promovido el fraude.

Es evidente que el sistema ha entrado en crisis, pero no por los cuestionamientos de dirigentes opositores ni por sus propuestas para mejorarlo, sino porque es el gobierno el que ha violado sistemáticamente el mismo, tratando por todos los medios a su mano que la voluntad popular no se vea reflejada, sino la suya propia, el interés particular de un pequeño grupejo de dirigentes que consideran la política el modo de administración de sus negocios.

En todo momento, desde el inicio del presente proceso electoral, ha habido datos alarmantes del retiro del Estado de sus funciones mínimas indispensables para garantizar que las elecciones gocen de algún atisbo de transparencia, y se ha intentado dejar librado, en todo lo que fuese posible, a los aparatos partidarios el control del comicio. Por ejemplo, el juez electoral sobrogante de la Provincia de Buenos Aires, intentó dejar librado a las agrupaciones políticas, la distribución de boletas, comprometiéndose solamente, a entregar 25 boletas de cada partido por mesa.

Imagine el lector, que en cada una de ellas votan 300 electores. Ahora consideremos que vota alrededor del 70% del padrón en cada una, estos son unos 210 votantes. Y veamos que María Eugenia Vidal obtuvo el 30% de los votos en el distrito, esto arroja un promedio de 63 votos por mesa. ¿Que hubiese ocurrido si el juez de marras se mantenía en su postura y CAMBIEMOS no tenía la posibilidad de fiscalizar todas las mesas?. Sencillamente, un promedio de 38 votantes por cada una se hubiese visto impedido de elegir a la candidata que prefería. ¿De que democracia estamos hablando?.

El mencionado magistrado accedió, luego de un escándalo mediático, a distribuir 50 boletas por partido por mesa, con lo que aun así, hubo 13 electores en cada una que debieron depender de la capacidad logística de un partido político de proveer el instrumento de votación. Es altamente deficitaria una democracia que no se asegura de otorgar al ciudadano el instrumento de selección de representantes, y que deja librado esto, al partido con mas “estructura”. “Si no puede fiscalizar que no compita”, se ha escuchado decir por estos días. Esto es absolutamente ridículo, no es democrático un sistema que deja librado al arbitrio de un grupo económicamente poderoso el resultado electoral. Es en todo caso una simulación democrática.

Las fuerzas de seguridad en el conurbano y en muchas provincias argentinas, no aseguran el ingreso libre de los fiscales a las dependencias de votación, y en múltiples ocasiones son rechazados por patoteros lugareños mediante uso de la fuerza física, para que no puedan cumplir sus funciones. ¿Cual es el sistema democrático que defiende la presidenta?.

Es el propio Poder Ejecutivo, controlado por un partido político (el de gobierno, como es lógico), quien otorga los minutos de de publicidad en radio y televisión a sus adversarios, los fondos partidarios, el dinero para publicidad e impresión de boletas, y el que controla el escrutinio provisorio, los datos parciales que se entregan al ciudadano después de cerrado el acto, etc. Esto no es democrático. Más allá de que el escrutinio válido sea solamente el definitivo y este lo realice el Poder Judicial, lo que es correcto, el mismo esta totalmente influido y condicionado por la información previa que ha manipulado el gobierno de un partido. Si se quiere ser democrático, deberá entregársele la administración completa de la elección a la Justicia, o crear una Autoridad Electoral Autónoma, con una independencia del gobierno similar a la que detenta el Banco Central. De otro modo no hay nada de democrático en el sistema.

En síntesis, si la presidenta pretendiese por una vez, panfletear menos y hablar con la verdad, no se hubiese referido a quienes ponen en duda nuestro sistema democrático, hubiese dicho en cambio “quienes pretender desarticular nuestra pantomima de democracia, la cual nos permite mantener el poder por la eternidad, y con el garantizar nuestros negocios”. En tanto no avancemos en la calidad institucional del propio sistema, los demás males de la sociedad argentina persistirán.

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Un pensamiento en “EL SISTEMA “DEMOCRÁTICO” QUE DEFIENDE CRISTINA”

  1. Muy buena nota. El problema que tiene el peronismo, en primer lugar como principal beneficiario, es que cambiando de sistema – por ej. boleta única que no es la panacea pero mejoraría notablemente los escrutinios apenas terminadas las votaciones – notaría y apreciaría que su caudal de votos descendería notablemente y que oscilaría entre el 20 y el 30% del electorado.
    La mejor prueba de su oposición a cambiar el sistema para perpetuarse en el poder está en las próximas elecciones de Santa Cruz que, tras un fallo favoráble de un tribunal adicto, se reimplantaría la Ley de Lemas: otro invento peronista ya eliminado de la provincia de Santa Fe que, una vez decretado su deceso, el Senador Reutemann pontificó que: “… Sin la Ley de Lemas será muy difícil que el peronismo vuelva a ganar las elecciones de la provincia…”, año 2007.

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