EL MASSISMO MUESTRA LA HILACHA

Mónica López y su marido el sindicalista Alberto Roberti, ya negocian con Scioli
Mónica López y su marido el sindicalista Alberto Roberti, ya negocian con Scioli

La gran mayoría de sus dirigentes empezaron a tender puentes con Scioli para asegurarse un lugar en caso que este gane las presidenciales. La negativa del macrismo a comprarlos con cargos, los sacó de su lógica política y decidieron acercarse al gobernador.

*Por Horacio Minotti. Director periodístico
*Por Horacio Minotti. Director periodístico

Uno de los principales obstáculos que decidieron a Mauricio Macri, a no incorporar al massismo al armado de CAMBIEMOS previo a las PASO de agosto, fue justamente el heterogéneo y complejo entorno de Sergio Massa, compuesto por dirigentes nacidos en el peronismo bonaerense, propensos a las traiciones y saltos de un bando a otro y a la negociación de objetivos personales por encima de los grupales.

Massa ha articulado su grupo político con lo que pudo, lo que conocía y lo que había “en disponibilidad”. Esto era: peronistas del duhaldismo histórico resentidos con el kirchnerismo, peronistas que saltaron del kirchnerismo porque creyeron que Massa ya era presidente y se venía la hora de traicionar (como Raul Otacehe o Humberto Zuccaro por ejemplo), peronistas a los que ya Francisco De Narváez no podía sostener en su entorno porque no tenía nada para darles por sus pésimos desempeños electorales en 2011 y 2013. Eso rejuntó Massa.

Para Macri y sus estrategas, incorporar un grupo de esas características a CAMBIEMOS implicaba: 1) “comprarse” todas las decenas de internas que existían y subsisten en el massismo (Sola vs. Camaño; en su momento: Giustozzi vs. De Narváez; De la Torre vs. Cariglino; solo por dar algunos ejemplos); 2) La imposibilidad, con esa variedad de personajes nefastos, de explicar al electorado que lo que se proponía era un cambio.

A estas alturas, transcurridas las PASO y cerca de una elección general en la que el massismo jugará un rol secundario, sin expectativa de subirse a la segunda vuelta que seguramente ocurra entre Macri y Daniel Scioli, esa conformación del massismo empieza a estallar, a transformarse en un “sálvese quien pueda”, y su lógico refugio es el peronismo. Tanto Scioli como Aníbal Fernández, pasan una etapa de desesperación, por un derrota cada vez más cercana que no saben como evitar, con lo cual están decididos a hacer todas las promesas que hagan falta para reclutar apoyos, no importa si estos vienen con 10, 100 o 1.000 votos.

Y por su parte, Macri no negocia cargos, no revolea ministerios a cualquiera con tal de tener el respaldo mediático de un dirigente. Menos aún de uno “quemado”. Esa actitud macrista resulta refractaria a las costumbres y expectativas del irregular rejunte de sectores peronistas que rodea a Massa, y en tiempos donde el poder les empieza a quedar lejos porque se acerca un proceso electoral que los dejará fuera del ballotage, comienzan a “mostrar la hilacha”, y exhiben a plena luz del día, el acierto de Macri en no contar con ellos.

Lo dijo Mónica López esta semana: en una segunda vuelta se inclinaría por Scioli por ser peronista. Mientras su presunto “líder” Massa, negocia con Macri proyectos, políticas y futuro, López busca un carguito en un eventual gobierno de Scioli o de Férnandez en Provincia. Lo mismo ocurre con Alberto Fernández, ex jefe de gabinete de Néstor y Cristina, que se hizo opositor cuando lo despidieron, se pasó al massismo cuando el de Tigre rompió con los K, y ahora se acerca a Scioli en busca de alguna prebenda.

Sin embargo, lo de López y Alberto, no son casos aislados, son eventualmente, casos que han mediatizado sus intenciones. Pero buena parte del massismo juega la misma partida, sin ir más lejos su candidato a gobernador bonarense Felipe Sola, está apuntalando negociaciones similares. Mientras Massa “dialoga” con Macri, debajo de él el massismo se resquebraja y busca enrolarse con quien “ofrezca algo”. De todos modos, la interna más salvaje, no es entre quienes quieren “acomodarse” con Scioli y los que apoyan el acuerdo con Macri. Más bien se desarrolla entre los que quieren acordar con el gobernador sus posiciones personales y lo ventilan a los medios, y los que quieren hacer lo mismo pero creen que todavía es tiempo de guardarlo en reserva.

Toda esta situación, podrá a prueba la otra mitad de la tesis que algunos sostuvimos sobre los votos de Massa. Los únicos “votos de aparato” que quedan en la Argentina, son del Frente para la Victoria, o de versiones peronistas de provincias feudales del interior. Macri no tiene votos de aparato y Massa tampoco. Esto implica que no es “voto obediente”, son ciudadanos libres que deciden sus opciones al margen de lo que les digan los candidatos que eventualmente votaron. Si el de Tigre no tiene votos de aparato, cuanto menos los dirigentes “flojitos de papeles” que lo secundan. Que frente a una segunda vuelta entre Scioli y Macri, Mónica López o Alberto Fernández o incluso Graciela Camaño o Joaquín De la Torre, llamen a votar al ex motonauta, no dirigirá un solo voto hacia este, porque los electores que eventualmente los han preferido no son cautivos, eligen por sí y al margen de ellos; y si el gobernador compra sus voluntades con cargos, estará adquiriendo una cáscara vacía.

Si bien el heterogéneo grupo de dirigentes que rodea a Massa, es de origen peronista, la composición de su voto, más allá de la ideología de cada elector, es independiente y esencialmente opositor al gobierno. Por cierto que el votante que ha sufragado por el tigrense, vería con agrado que concuerde con Macri al menos en algunos temas y políticas, pero la porción de esos votantes que Massa podría “conducir” a votar a uno u otro de los candidatos que queden en ballotage, es ínfima y electoralmente irrelevante. Seguramente a CAMBIEMOS le sirva acordar políticas, pero no debe entrar en la lógica de “comprar dirigentes”.

Mientras todo esto ocurre, los votantes están al margen y muestra sus comportamientos en forma independiente, prescindiendo de los contubernios. las encuestas muestran a María Eugenia Vidal ganando la Provincia de Buenos Aires, y Mauricio Macri quedando entre 5 y 6 puntos porcentuales debajo de Scioli en la general, asegurando una segunda vuelta, que aparece como “inganable” para el gobernador bonaerense.

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2 pensamientos en “EL MASSISMO MUESTRA LA HILACHA”

  1. Estas lacras que generaron la soez decadencia de Peronia – ex Argentina – tienen esa única habilidad: perpetuarse en el poder.
    Y a quién no le guste, que reviente…
    Hace 70 años que es así y encima se enojan porque se los achaca de todos los males.
    Nunca menos.

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