MAÑANA SE ELIGE EN CHACO

Festejando el triunfo en las PASO habla Capitanich, a la izquierda Peppo, detrás Aníbal Fernández
Festejando el triunfo en las PASO habla Capitanich, a la izquierda Peppo, detrás Aníbal Fernández

Como fueron las elecciones en este siglo. El contexto electoral fraudulento. El resultado de las PASO. La segunda vuelta. La incidencia de la provincia en una elección presidencial. Informe completo de las elecciones en Chaco.

*Por Horacio Minotti. Director periodístico
*Por Horacio Minotti. Director periodístico

La provincia del Chaco elige mañana a su gobernador y todo indica que el Frente para la Victoria se impondría sin dificultades en la primera vuelta electoral, pese a que ya comenzaron a dispararse denuncias de eventual fraude previo, como por ejemplo, la compra de votos por 500 pesos por parte del oficialismo local, que administra Jorge Capitanich, ex jefe de gabinete de Cristina Kirchner.

El distrito tiene también una historia un tanto particular, dado que en las elecciones de 2011 el actual gobernador obtuvo la friolera del 66% de los votos, superando a su rival el senador radical Roy Nikish, que también fuese gobernador entre 2003 y 2007, y que en esta ocasión obtuvo apenas el 30% de los sufragios. Tal resultado pone a la provincia en el ojo de la tormenta al nivel de todos los números poco creíbles que obtienen los caciques provinciales en el NOA argentino, y alerta sobre la posibilidad de situaciones eventualmente fraudulentas.

Previamente en 2007, Capitanich había ganado su primera gobernación, pero con un resultado muchísimo más ajustado: se impuso al radical Angel Rozas por 47,84% contra el 46,35%. Sin embargo, en esa ocasión tampoco hubo segunda vuelta electoral. La Constitución provincial maneja los mismos estándares que la Constitución Nacional: la fórmula que obtenga más del 45% de los sufragios o mas del 40% y diez de diferencia sobre el segundo, será proclamada. El sistema es de por si fallido y lo demuestra la mencionada elección 2007: ambos candidatos superaron el 45%, y no hay previsión constitucional sobre si tal cosa ocurre. Ambos debieron ser proclamados gobernadores, con la lógica del constituyente. Primó la cordura política y se consagró a quien sacó más votos, pero esas lagunas legales del sistema electoral, deben ser subsanadas.

Antes, en 2003, quien fue electo gobernador fue justamente el mencionado Nikish que obtuvo 53% de los votos y superó a Capitanich, que en su primera intentona apenas alcanzó el 40%.

LAS PASO

Las elecciones primarias celebradas en mayo pasado, dejan abierta una ventana para anticipar los resultados del comicio de mañana: la alianza “Chaco Merece Más” que incluye al Frente para la Victoria y lleva como candidatos a Domingo Peppo y Daniel Capitanich (hermano del actual gobernador que disputa la intendencia de Resistencia en este caso) consiguieron el 56,38% de los votos, mientras que el frente “Vamos Chaco” que nucléa UCR, macrismo y massismo, con la candidatura de Aída Ayala, apenas consiguió el 37,41% de los sufragios.

Para entrar en un escenario de segunda vuelta, el oficialismo debería caer mas de 12 puntos porcentuales respecto a las PASO, cosa que no parece posible a estas alturas.

LA INCIDENCIA EN LA PRESIDENCIAL

La provincia de Chaco tiene 859.000 electores, y representa alrededor del 2,7% del total nacional. Si se trabaja en términos de comparaciones: posee un millón y medio de votantes menos que la CABA, Córdoba o Santa Fe y 300 mil electores menos que Mendoza.

Incluso, y considerando las últimas elecciones municipales celebradas en Córdoba Capital, todo Chaco tiene casi 300 mil electores menos que la ciudad capital de la provincia mediterránea.

Si se pudiese especular con que los votos que obtenga el kirchnerismo provincial, pueden ser trasladados a Daniel Scioli en la elección presidencial, estos representarían el 1,5% del total. Por otra parte y siguiendo las comparaciones, si el 33% obtenido por Ramón Mestre en la elección municipal de Córdoba, pudiese trasladarse directamente Mauricio Macri, eso representaría algo así como el 1,2% del total nacional.

La baja cantidad de electores hace que un 57% en Chaco, sea muy poco más que el 33% en la Ciudad de Córdoba. Por eso resultan muchas veces exclusivamente simbólicos algunos movimientos políticos. Cuando hace dos meses hubo elecciones para gobernador, el mismo domingo en La Rioja y Córdoba, el candidato oficialista Daniel Scioli fue a festejar a la primera con el gobernador electo por el FpV Sergio Casas. Sin embargo, a efectos de su objetivo presidencial, La Rioja la aportó solamente 100 mil votos, menos del 0,3% de lo que podría trasladársele en la presidencial. Mientras que en Córdoba el candidato del kirchnerismo, Accastello, salió tercero, pero con su 17,20% aportó nada menos que 300 mil sufragios, el triple que en La Rioja.

Más allá del fraude con el que convivimos, las elecciones tienen muchas formas de ser miradas. Y si pensamos que los resultados locales pueden reflejarse en la presidenciales, debemos considerar por ejemplo, que sumada la cantidad de electores de Chaco, Formosa, Jujuy y Santiago del Estero, no alcanzan la cantidad de ciudadanos en condiciones de votar que tiene por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires.

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