SCIOLI CAMBIARÍA EL GABINETE QUE ANUNCIÓ

¿Quién le va a cebar ahora?
¿Quién le va a cebar ahora?

Previo a las elecciones del domingo, el candidato oficialista anunció un gabinete. En su búsqueda de responsabilidades fuera de sí mismo, Scioli le adjudica la derrota a ese gabinete, y pretende anunciar otro de cara al ballotage. Parte del disparate descontrolado que sacude el kirchnerismo-sciolismo.

*Horacio Minotti. Director periodístico
*Horacio Minotti. Director periodístico

Por suerte los juicios contrafácticos son siempre imprecisos e improbables, pero uno podría imaginarse con mínimo esfuerzo, como sería el gobierno de un candidato que no puede sostener un gabinete ni una semana. En los días previos a la elección general, Daniel Scioli anunció un gabinete, en parte kirchnerizado, pero en buena porción muy propio.

La tendencia del actual gobernador a distribuír culpas “por afuera”, sin pensar que simplemente la gente no quiere que él gobierne, lo lleva a analizar que ese gabinete fue un error y el culpable de su fracaso. Pero no porque la anunciada ministro de Economía Silvina Batakis no pudo mantener en orden los números provinciales en 8 años y llevó al distrito al desastre financiero, ni porque su hombre para el ministerio de Justicia, Ricardo Casal, tenga como antecedente más importante haber sido jefe del Servicio Penitenciario bonaerense. Scioli se lo atribuye a los presuntos kirchneristas a los que nominó, y pretende modificar un gabinete que no asumió y todo indica que jamás asumirá, gracias al cielo.

Dicen las fuentes que el primero que despedirá (término extraño porque en realidad no tiene cargo alguno, pero en fin) es a Sergio Urribarri quien había sido anunciado con bombos y platillos como futuro ministro del Interior. Parece que a Scioli le fue mal por Urribarri a quien no conoce casi nadie.

El candidato sigue dando malas señales. La incoherencia y la incapacidad para navegar aguas inquietas asumiendo sus propias deficiencias y depositando la culpa en otros, jamás podría ser bien vista por el electorado. Hace al menos 20 días que a Scioli se lo ve descontrolado, malhumorado, incapaz de dar respuestas a preguntas simples de los periodistas, parece haber perdido hace tiempo la fe y la esperanza. Tal vez, el viraje del personaje afable que mostraba se haya producido con la crisis de las inundaciones y el error sustancial de irse de lujosas vacaciones mientras su pueblo tenía el agua al cuello. Allí parece haber perdido el control del que está cada vez más lejos.

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